Elizabeth Barret Browning

Elizabeth Barret Browning

Tal vez en una tarde gris, bajo la luz lánguida de una vela, las fantasías de Elizabeth Barret Browning urdieron su primer poema. ¿Quién dijo que las damas del romanticismo eran débiles? ¿Quien dijo que las damas del romanticismo eran tristes? La bella Elizabeth desafío a su propia enfermedad, a su padre y al mundo por amor. Cada día una carta, cada día un poema, cada día una frase de amor. Como en el amor por Internet del otro lado Robert Browning, su amado, también escribía: Adoro sus versos con todo mi corazón, querida miss Barret… así como la amo a usted…, ¡allí estaba el amor! Cuando aparece el amor, también debe aparecer el valor. Y no les faltó para casarse en secreto, escapar juntos a Italia y vivir su bella historia juntos.

Otros artículos


La primera vez que él me besó


La primera vez que él me besó,
Fue sobre estos dedos que ahora escriben;
Y desde entonces han crecido en pura palidez,
Lentos para estrechar otras manos,
Y lascivos para acariciar sus labios
Mientras los ángeles suspiran.
Aquel anillo de amatista
Permanece lejos de mi vista,
Desde que ese primer …

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Almas de flores


Nos quedamos contigo, rezagadas,
las últimas de aquella muchedumbre,
como voz de quien canta
y sus propias canciones le enamoran.
Somos perfume y alma
de la flor y el capullo.
Tus pensamientos nos llevamos, cuando
nuestro aliento respiras,
hacia los amarantos de esplendores,
que en las colinas arden,
hacia tiernas …

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El sí de la dama


¡Si! Os respondí anoche,
¡No! Esta mañana, Señor, he dicho.
Los colores, vistos a la luz de las velas,
No brillan igual durante el día.


Cuando los tambores sonaron perfectos,
Las lámparas arriba y las risas abajo,
Ámame sonaba como algo sínico,
Tanto para el Sí como para el No …

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El amor, por ser amor


Y no obstante el amor por ser amor
es bello. Igual llamea reluciente
un gran templo y la hierba. El mismo fuego
arde quemando el cedro y la cizaña.


Y el amor es un fuego; y cuando digo
te quiero, oh Dios, te quiero, ante tus ojos
me transfiguro en …

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Si has de amarme


Si has de amarme que sea sólo
por amor de mi amor. No digas nunca
que es por mi aspecto, mi sonrisa, la melodía
de mi voz o por mi dulce carácter
que concuerda contigo o que aquel día
hizo que nos sintiéramos felices...
Porque, amor mío, todas estas …

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Cuando nuestras dos almas


Cuando nuestras dos almas se alzan firmes,
cara a cara, silenciosas, dibujando intimidades,
hasta que la extensión de nuestras alas se quiebra,
lacerando cada recodo, quemando cada curva.
Entonces ¿qué amargura de la tierra puede opacarnos
sin que en el otro encontremos eterno consuelo?
Piensa que, escalando alto, los ángeles …

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La mejor cosa del mundo


¿Cuál es la mejor cosa del mundo?
Las rosas de junio perladas por el rocío de mayo;
El dulce viento del sur diciendo que no lloverá;
La Verdad, con los amigos despojada de crueldad;
La Belleza, no envanecida hasta agotar su orgullo;
El Amor, cuando somos amados de nuevo.
¿Cuál …

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¿De qué modo te amo?


¿De qué modo te amo? Deja que cuente las formas:
Te amo desde el hondo abismo hasta la región más alta
que mi alma pueda alcanzar, cuando persigo en vano
las fronteras del Ser y la Gracia.


Te amo en el calmo instante de cada día,
con el sol y …

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